GUION: EL LECHERO AVARICIOSO

 Había una vez un lechero que trabajaba duro para mantener a su familia. Todos los días se levantaba temprano para ordeñar las vacas y llevar la leche a la gente de la ciudad

Lechero: ¡Me encanta despertarme temprano para llevar la leche a todos mis  vecinos!.

Pero un día todo cambio y se le ocurrió una idea no tan gentil como las que siempre tenía.

Lechero: Se me ocurre que si agrego un poco de agua a esta leche podría generar más dinero

Y así lo hizo. Esa misma mañana luego de ordeñar a las vacas el lechero añadió un poco de agua a cada cubeta con leche, antes de ir a repartir la leche.

Al llegar con el primer comprador él le dijo:

Aldeano 1:  ¡Como siempre tú el lechero con la mejor leche!

Y lo mismo pasó con el segundo vecino, hasta terminar su recorrido.

Lechero: Los vecinos no se dieron cuenta del agua añadida.

Dijo mientras veía sus ganancias

Al día siguiente:

Lechero: ¿Y si le agrego el doble de lo que le agregué ayer podría generar el doble del dinero?

Entonces así lo hizo

Pasaron los días y el Lechero reunió mucho dinero con el cual pudo comprarse una casa más grande, ropas elegantes e incluso joyas que lucía sin ningún remordimiento.

Hasta que un día los aldeanos empezaron a conversar entre ellos.

Aldeano 1: ¿Ya viste que el lechero ha hecho mucho dinero últimamente?

Aldeano 2: Si, pero lo extraño es que sigue teniendo el mismo número de vacas.

Aldeano 1: Quizás ha alimentado más a sus vacas.

Entonces al ver la situación un viejo sabio del pueblo se reunió con los aldeanos que estaban indignados con la situación:

Sabio aldeano: Tengo una idea, le echaremos un líquido al agua que la cambie de color y así poder descubrir si nos está engañando.

Y así lo hizo, cuando el lechero al día siguiente mezcló el agua con la leche no se fijo del tinte que había tomado, y se fue a repartir, al llegar al pueblo vendió la leche como siempre y los vecinos se dieron cuenta del engaño.

Aldeano 1: ¿Ya vieron que la leche tiene un color diferente?

Aldeano 2: ¡Nos ha estado engañando todo este tiempo, hay que quitarle las cosas que se ha comprado con el dinero que nos ha robado con tal engaño!

Sabio aldeano: No, lo que deberíamos hacer es poner un cartel en la fuente de agua que indique que el agua está envenenanda.

El día siguiente como de costumbre el lechero llegó a la fuente se dio cuenta del cartel.

Lechero: ¡Imposible! Hoy no podré ganar tanto dinero como otros días.

Y así pasaron los días hasta que el lechero no le quedó más remedio que vender su leche sin agua,  así que empezó a ganar menos dinero. Y como no ganaba suficiente para mantener su nueva casa tuvo que venderla y volver a la granja donde había vivido siempre.

El lechero aprendió la lección y nunca más volvió a aguar la leche.

Lechero: ¡Todo esto fue culpa por mi deshonestidad! He aprendido algo nuevo.

 

Fin

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